Matanzas de becerros

PSOE y PP han votado a favor de la polémica becerrada de Algemesí el próximo septiembre.

Matar no es fácil. Lo sabe el matarife, el sheriff, el criminal de guerra y el espadachín. Matar cuesta. Lo dice el sádico, el fumigador, el pescador y el cazador. Es sencillamente algo complejo que requiere de dotes y conocimientos. ¿Sabrían esto los aprendices de torero de la becerrada de San Lorenzo del Escorial (Madrid) el pasado 3 de agosto? ¿Lo sabrá Michelito, el torero mexicano de diez años que esta semana ha desatado una polémica en Francia?

Tres becerros (toros de menos de dos años) sufrieron el mal matar, y enseñaron esta lección a más de cien personas. Fue la frase más repetida en la grada. «Si ya les cuesta matar a los toreros», decía una mujer mayor. «¡A ver si lo matas a la primera!», gritó un joven mientras sujetaba un litro de vino. Ninguno de los tres matadores cumplió la expectativa. Había numerosos menores entre los espectadores, hasta bebés. Y todo a ritmo de paso doble, sonrisas y aplausos.

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